British Historical Archive

Piloto 1° Luis Alberto Pardo Villalón

arribo Punta Arenas

“ ...ENORMES MASAS DE HIELO INFUNDEN RESPETO, PERO LA OBRA ES GRANDE, NADA ME ARREDRARÁ, SOY CHILENO.”

Esta es parte de la carta del Piloto Luis Alberto Pardo Villalón, fechada: Punta Arenas, 21 de Agosto de 1916, enviada a su Padre: Fernando Pardo Santiago, misiva próxima a cumplir 100 años y que historicamente, es el acontecimiento más importante para la reclamación de los territorios antárticos por Chile; asimismo Punta Arenas y Magallanes en general, son por estos dias, el centro mundial de tan magno rescate: los 22 naúfragos del Endurance en la Antártica. Pardo nació el 20 de Septiembre de 1882.

El destino de los seres humanos normalmente es trazado por su niñez y vivencias, sus Padres y abuelos se dedicaron al comercio en Valparaiso; frente a la actual Plaza O'Higgins; por lo que la infancia del futuro piloto fue en un ambiente marítimo y, a sus espaldas, los cerros donde se observan los buques y la hermosa bahía del puerto, con un espectaculo nocturno, único en el mundo. Las luces reflejadas en las aguas, que bailan al son de los vientos reinantes fascinaron al niño con un embrujo de aventura, único en su mente infantil, irresistible para sentir la vocación naval.

Siendo muy joven, pierde a su madre, tragedia que le provoca un desamparo y perdida de sus afectos que originan, en su padre, decidir radicarse en Santiago y contraer matrimonio con Blanca Pinto. Este desarraigo puede haber acelerado el deseo de ingresar a Marina Mercante en Coquimbo, abordo de la Abtao, donde se encontraba la Escuela de Pilotines, que le permitirían rápidamente ingresos económicos, tan necesarios para su subsistencia. Si embargo el cariño con su padre nunca estuvo ausente, siendo su principal soporte en momentos especiales de su vida, aun más, cuando su educación en el Salesiano del puerto dejaron en él, delicadeza, sencillez y leve ternura hacia su entorno; su temple y carácter, no estuvieron ausentes por la severa formacion naval.

En la carta que escribe a su progenitor antes de partir a la Antártica, en busca de los náufragos de la expedición de Sir Ernest Shackleton, Pardo ruega a su padre que se haga cargo de su familia; líneas, que de algún modo evocan las escritas por Prat a su esposa en la rada de Iquique e1 21 de mayo de 1879; prevalece la misma actitud:

 

Punta Arenas, 21 de agosto, 1916.

Querido Padre,

Aquí me tiene como Comandante del “Yánez”, batallando siempre con estos mares, desde marzo.

Ahora se me ha designado para una expedición polar, para cuyo efecto tomaré el mando de la “Yelcho” y talvez lleve parte de la tripulación del “Yáñez”. Tomaré también a bordo al gran explorador señor Ernest Shackleton.

Aunque esta comisión es difícil, bastante arriesgada y llena de peligros, no he vacilado en aceptarla; me lleva el incentivo de ser útil a la Humanidad. Esas enormes masas de hielo infunden respeto; pero la obra es grande, nada me arredrará, soy chileno.

Dos consideraciones me hacen afrontar dichos peligros: salvar a los exploradores y darle renombre a mi Patria. Me consideraría muy feliz, si consiguiera –como creo- hacer lo que otros no han podido. Y, si fracaso y muero, Ud. cuidará de mi Laura y mis hijos, que quedarían desamparados y sin más apoyo que el suyo. Si salgo adelante, habré cumplido con mi deber como humanitario, como marino y como chileno; esa sería mi gloria.

¿Qué mayor satisfacción que haber salvado a 22 náufragos que la ciencia llevó al polo?

Cuando Ud. esté leyendo esta carta, o su hijo habrá muerto, o habrá llegado con todos los náufragos a Punta Arenas. Sólo, no volveré.

Lo saluda y abraza, su hijo

Luis A. Pardo

El 26 de julio del 1900 Luis Alberto ingresa a la Escuela, que en esos años estaba a flote, abordo de la Abtao, hasta el 09 de Octubre de 1903. Destacó en geografia, navegacion, historia y matemáticas, fue un alumnos normal. León Aguirre Romero, su amigo que compartio las aulas, más tarde sería su compañero de navegación en el salvamento.

El Joven Pardo cambio radicalmente su vida, desde Guayacan en Coquimbo, tierra con tradiciones de tesoros y bucaneros ingleses y la colonial La Serena; al tempestuoso Cabo de Hornos en Magallanes, donde los levantamientos hidrograficos y exploraciones britanicas, lo hizo perfeccionarse al ritmo del tormentoso mar austral, destreza que serian a la postre, su don de admirado navegante en su existencia, que durante su Cargo Diplomatico en Inglaterra, fue una constate.

En 1906 como Piloto 3ro. Estuvo al servicio de la Armada en cruceros, Fragatas, remolcadores, escampavias, y naves de transportes, que le permitieron asumir su primer mando en 1912 en la Escampavia Yañez, donde sus trabajos hidrograficos le permitieron conocer los mas impensados rincones de Magallanes: los laberintos del estrecho, sus canales, fiordos, bahias, aguadas, caletas y desconocidos secretos, reservados solo a Alacalufes y Yamanas; Navegando canales sin antecedente alguno, que le permitiera la minima seguridad a sus hombres y nave. Asumio su segundo mando en la Escampavia Porvenir, asi fue descubriendo, estudiando, levantando cartas nauticas de los canales australes. Pardo conocio el temple que solo se tiene en estas latitudes y tan admirado en el mundo entero; por el coraje que significa surcar estas aguas magallanicas.

Para Luis Alberto, Piloto de la Armada, Magallanes significo olvidar fechas familiares, aniversarios y encuentros sociales, sobre su puente de mando tomandos apuntes, decisiones, navegando, trazando rutas y cuando podia tomar un breve descanso en su estrecho camarote, donde meditaba y sentia en su cuerpo el significado de haber descubierto una nueva ruta o dejar establecido en las cartas de un peligro a la navegacion.

La ventisca austral sobre su rostro, en el puente de mando, en los frios inviernos australes, curtieron ese temple de hombre y experimentado marino, y con la antigüedad y requisitos cumplidos para un ascenso, lo llevaron nuevamente al mando de la EscampaviaYañez, donde con mesurada frustacion seguia cumpliendo sus deberes. Su vida en 1916 sufrio un brusco giro, desde ahora seria un miembro de la cofradia austral, estando enfermo el Comandante de la Escampavia Yelcho, Piloto 1° Francisco Miranda, debio remolcar la Emma desde Port Stanley a Punta Arenas, donde conocio al explorador Britanico Shackleton, que regresaba de su tercer intento de rescatar a sus 22 compañeros varados en la isla Elefantes.

Nos detenemos para recordar que la Escampavia Yelcho, no tenia electricidad abordo, carecia de dínamos, su alumbrado era con velas y lamparas de aceite, sin equipo radiotelegrafico, timon y helice sin proteccion, sin doble fondo ni refuerzo, casco de baja borda, buque construido en Escocia en 1906, con dos cilindros, casco de acero, desarrollaba 10 nudos de velocidad, 6 nudos de andar economico y 300 caballos de fuerza, una caldera y aparejo de goleta, 480 toneladas de desplazamiento, 35 metros de eslora por 7 metros de manga, con carboneras de 52 toneladas, más 20 toneladas extras para emergencias, como fue el caso para cubrir las 500 millas a Isla Elefantes y cumplir su cometido con margenes muy estrechos.

Sus años de marino y el prestigio profesional de experimentado navegante en los canales australes y mar Antártico, le valieron a sus superiores para determinar su mision a Isla Elefantes, en un buque, aunque muy marinero, no tenia las caracteristicas para navegar mar gruesa, olas de 40 metros y vientos superiores a los 200 kms. por hora; que según la Autoridad Maritima, requeria de modificaciones, ampliaciones, instrumental adicional y calafateo, pero no habia tiempo ni recursos disponibles para el desafio de una mision salvadora a los naufragos Britanicos del Endurance en el mar de Weddell, de la expedicion Shackleton y navegar a la Isla Elefantes a rescatar a 22 vidas. Ademas la nave no tenia comodidades para la tripulacion, menos para recibir a 22 naufragos, tres pasajeros y una tripulacion reforzada.

Es asi que el 25 de Agosto de 1916, Pardo al mando de la Escampavia Yelcho zarpa a mediodia rumbo a Isla Elefantes a rescatar a los 22 naufragos, acompañados por Sir Ernest Shackleton, Frank Worsley y Thomas Crean. Navegando entre tempanos desprendidos y arrecifes ocultos, con cartas inglesas, fue una tarea con escollos que hicieron un viaje de arrojo y temeridad, donde la pericia de Pardo, que estuvo siempre en el puente de mando, fueron de extrema exactitud, track de navegacion, variantes impuestas por condiciones climaticas y maritimas, observaciones astronomicas, decisiones de maniobra y velocidad aplicada a la nave, y en Isla elefantes los bajos y glaciares existentes, con minima visibilidad producto de la niebla; entonces el Comandante Pardo ordenó salir a cubierta a la tripulación y reforzar los vigias, a pesar del frio reinante. Todos debian vigilar cada uno de los cientos de tempanos que circundaban la nave, cada tripulante se sentia participe de la expedicion que le daria gloria a Chile.

En estas condiciones arribaron el 30 de Agosto de 1916 a mediodia, a rescatar a los 22 naufragos de Isla Elefantes. El dia 6 de septiembre fondea en Rio Seco y el 7 arriban al Puerto de Punta Arenas, donde les esperaba una multitud ciudadana, y homenajeados como héroes..

Esperando seguir viaje abordo de la Yelcho a Valparaiso, según lo dispuesto por las autoridades, Shackleton y sus hombres permanecieron en la ciudad, que les recordaba su Escocia; donde se encariñaron con sus gentes en los veinte dias de espera, se empaparon de la historia y vivencias de su pueblo, la contribucion de la colonia Británica a su progreso, Puerto del Hambre donde escucho el tragico relato de la colonizacion de Sarmiento de Gamboa, el viejo cementerio de los marinos britanicos donde se encuentra la tumba del Capitan Pringle Stokes, La Iglesia Anglicana y la Escuela Británica en el centro de la ciudad.

El éxito alcanzado en la operación de rescate, le significo al Piloto Pardo, ser ascendido a Piloto 1° y variadas condecoraciones durante ese año 1916. Posteriormente en 1917 fue trasladado al Transporte Angamos que viajaba a EE.UU. Como buque madre de los primeros sumergibles de la Armada. Durante el viaje visito nuevamente Punta Arenas donde estaba fresco el recuerdo del rescate de la expedicion de Shackleton. En 1919 tramito su retiro de la Marina.

Hasta 1930, ya retirado, se dedico a estudiar: geografia, exploraciones e historia naval; el Presidente de la Republica Carlos Ibañez, lo llama a asumir un cargo activo como Consul Chileno Adjunto en Liverpool, donde arribaban naves Chilenas, Britanicas y de otras banderas con la expansión de nuestro comercio con Inglaterra. En 1932 fue invitado a Londres a la inauguracion del monumento a Shackleton, ciudad donde conocio a su viuda Emily Mary Dorman, quien porteriormente le invitaria en varias oportunidades a un té Inglés a su hogar.

Debido a que su misión estaba cumplida, la patria distante y su segunda madre había enfermado, pidio permiso temporal para regresar a Chile en 1934; Algo decia que este regreso era definitivo, mientras su madrastra se recuperaba, enfermo mortalmente de bronconeumonia, despues de soportar un trabajo de casi dos decadas en las frias aguas australes, falleciendo el 21 de Febrero de 1935, y sus restos descansan en el mausoleo familiar en el cementerio de Santiago.

En el Anuario The Southton 2012 tratamos el naufragio y rescate del Endurance, este año en el Centenario de este acontecimiento mundial, era pertinente tratar la vida de nuestro héroe Chileno, porque ya es parte de nuestra historia nacional, galardonada con los respectivos nombres en sendos buques de la Armada de Chile.

Mr. Carlos González Macaya

Anglican Society of Punta Arenas

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Puerto Williams - Isla Navarino

Antartica

Familia

Valparaíso

Punta Arenas

Luis Alberto Pardo Villalón

Teniente 1°

El Teniente Luis Pardo Villalón nació el 20 de septiembre de 1882. Durante su niñez manifestó un profundo interés por el mundo marítimo. 

Por la ley del aprobada el 21 de agosto de 1890, se creó la Escuela de Pilotines para formar allí Oficiales de la Marina Mercante Nacional y Pilotos para la Marina de Guerra, que pudieran hacerse cargo como Oficiales Mayores de los escampavías en servicios domésticos de puertos, comisiones varias de faros regionales o tripularan los transportes como Oficiales de su dotación.

A esa escuela ingresó el joven Pardo el 26 de julio de 1900, con 18 años de edad. Terminó sus estudios el 9 de octubre de 1903 e ingresó al servicio de la Armada como Piloto 3° el 27 de junio de 1906, pasando a integrar la sección de Desarme de los buques de la Armada, en Talcahuano.

El 13 de septiembre de 1910 ascendió a Piloto 2°, grado con el que fue enviado al Apostadero Naval de Magallanes para servir en algunos de sus escampavías. Siendo Comandante del escampavía "Yáñez", se produjo un acontecimiento que habría de llevarlo a la celebridad.

En agosto de 1914, recién declarada la Primera Guerra Mundial, zarpó de Inglaterra en su tercera expedición a la Antártica, el intrépido explorador británico Sir Ernest Shackleton, gran figura de la época que destacó por sus investigaciones antárticas y europeas.

Su intención era atravesar la Antártica desde el mar de Weddell al mar de Ross, es decir, cortar la Antártica pasando por el Polo Sur o cerca de él. Contaba para ello con el "Endurance", un velero mixto de tres palos, de 300 toneladas, con máquina a vapor y acondicionado para la empresa y el "Aurora", que debía zarpar desde Australia para recibir a los expedicionarios en el estrecho de Mac Murdo, inmediato al mar de Ross.

Lamentablemente el año 1915 fue extremadamente crudo en la Antártica y el 18 de enero el "Endurance" quedó atrapado en los hielos. Los expedicionarios, después de luchar durante diez meses contra la glacial e inhóspita naturaleza, tuvieron que soportar las presiones de toneladas de hielo, que en su constante deriva aprisionaba al buque.

El 25 de octubre la nave se montó sobre un témpano quebrándose el timón, la popa y luego la quilla. No quedó otra cosa que abandonarlo, mientras el hielo iba destrozando poco a poco su superestructura, hasta que el 21 de noviembre, el "Endurance" desapareció de la superficie del mar.

Acampando en los témpanos, los náufragos fueron derivando hasta llegar a la isla Elefante, donde se establecieron refugiándose en los botes boca abajo para cubrirse del frío.

Shackleton partió en un bote hasta el norte en busca de auxilio. Después de mucho bregar y luego de infructuosas tentativas en las islas Falkland, no pudo obtener ayuda. Luego, llegó a Montevideo, donde se le procuró ayuda, pero el buque enviado en socorro de los náufragos no pudo llegar a su destino.

De nuevo en las islas Falkland, siguió a Punta Arenas, en un cutter con la esperanza de obtener en Chile la ayuda necesaria. Recurrió entonces al Almirante don Joaquín Muñoz Hurtado, Director General de la Armada, quien pidió autorización al gobierno y con ella dispuso que el Almirante Luis V. López, Jefe del Apostadero Naval de Magallanes, le proporcionara a Shackleton un buque.

Se prefirió la escampavía "Yelcho", buque de 467 toneladas, viejo, sin calefacción y ni alumbrado eléctrico, sin radio, de borda baja y sin doble fondo. Era simplemente una audacia su envío.

Se cambió al Piloto Pardo desde la escampavía "Yáñez" al "Yelcho" y se confió en la calidad de éste y su gente, su pericia y su coraje. Lo secundaba el Piloto 2° León Aguirre Romero, que acababa de regresar del viaje de la goleta "Emma".

Luis Pardo zarpó con el "Yelcho" el 25 de agosto de 1916, navegando por ruta de canales a tomar el Beagle. Cruzó el mar de Drake con buen tiempo, muy baja temperatura y con neblinas, a veces cerradas y otras que un ligero viento permitía observar en parte el horizonte y divisar los numerosos témpanos que comenzaban a aparecer.

El día 28 la neblina se cerró totalmente. Al amanecer el día siguiente aclaró un tanto el horizonte, permitiendo ver hasta una distancia de una milla, por lo que aumentó el andar a toda fuerza. Pardo prefirió seguir navegando al máximo de su velocidad para poder llegar de día a la isla Elefante, donde se hallaban los 22 hombres del "Endurance".

El día 30 de agosto, cerca de las 11 de la mañana aparecieron las primeras rompientes del extremo norte de la isla Elefante y se reconocieron las rocas Seal, a dos y media millas de distancia. Sorteando los témpanos, la escampavía "Yelcho" comenzó a rodear la isla, oteando para ubicar el campamento, hasta que a las 13:30 horas, con general alegría, vieron a los náufragos ubicados en un bajo, teniendo por un lado un enorme ventisquero y por el otro los altos picachos de la isla.

La "Yelcho" arrió rápidamente una chalupa en la cual se embarcaron Shackleton y sus acompañantes y se dirigieron inmediatamente a tierra, donde el entusiasmo era indescriptible, en medio de vivas y agitar de trapos de indefinible color.

Después de una hora de trabajo duro para vencer las rompientes, los náufragos se encontraban a bordo de la "Yelcho".

El Piloto Pardo obró con tino e inteligencia. Las determinaciones durante la navegación fueron sabias y oportunas y supo aprovechar las circunstancias favorables del tiempo con habilidad y decisión, todo lo cual redundó en el más completo éxito.

Desde que el buque zarpó, como no tenía medio alguno para comunicar su situación ni las experiencias de ese viaje relativamente incierto, la ansiedad en el Apostadero Naval de Magallanes era aún mayor.

Al regreso, el buque experimentó un fuerte temporal en el Paso Drake, que se generalizó en toda la zona. En medio de un fortísimo temporal arribó a Punta Dungenes el 02 de septiembre. Como no pudo desembarcar para informar al Apostadero el éxito del rescate, siguió a Río Seco donde lo hizo.

Informado el gobierno, éste envió las felicitaciones del caso del Ministro de Marina, a las que se acompañaron la del Director General de la Armada. La recepción en Punta Arenas constituyó una fiesta popular.

La escampavía "Yelcho" se puso a disposición de Sir Ernest Shackleton para ser conducido a Talcahuano y Valparaíso. El buque llegó empavesado a Valparaíso y fue saludado por todas las naves de la Escuadra con sus tripulaciones formadas en cubierta y en medio de un enjambre de embarcaciones menores que lo escoltaron hasta el fondeadero, entre un ruido ensordecedor de pitos y sirenas.

Ambos personajes de singular celebridad fueron recibidos por el Presidente de la República, don Juan Luis Sanfuentes. Allí aprovechó Shackleton de agradecer la colaboración del gobierno de Chile.

Al Piloto Luis Pardo Villalón se le anotó su proeza como nota de mérito especial en su Hoja de Vida, así como se le hizo figurar con honor en la Orden del día de los buques y reparticiones de la Armada.

Fue ascendido al grado de Piloto 1°, el 7 de septiembre de 1916. Sirvió tres años más en la Armada y se acogió a retiro con fecha 23 de mayo de 1919.

Se ha publicado que con cortesía, pero con firmeza, rechazó un obsequio de veinticinco mil libras esterlinas que le habría ofrecido el gobierno británico. Estimó que no era acreedor a ese premio, porque como marino de Chile, había cumplido una misión que le había sido encomendada. El gobierno lo nombró Cónsul de Chile en Liverpool.

El Piloto 1° don Luis A. Pardo Villalón falleció en Santiago el 21 de febrero de 1935, con el grado de Teniente 1°, piloto en retiro, a los 54 años de edad. Después de haber soportado estoicamente diecinueve años atrás las bajas temperaturas del mar, sorteando témpanos a la deriva, fue víctima de una bronconeumonia, que lo llevó al sepulcro, cuando aún podía esperarse mucho de él.

El cordón Pardo , la porción más alta de isla Elefante, fue bautizado en su honor, y a un cabo en el extremo norte de la isla se le dio el nombre Yelcho. La quilla del Yelcho se encuentra como monumento en Puerto Williams, y un busto del capitán Pardo ha sido instalado en el lugar donde la tripulación del Endurance acampó en la isla Elefante. Chile bautizó al grupo de islas más orientales de las Shetland del Sur, la mayor de las cuales es Elefante, como Islas Piloto Pardo .

Armada de Chile